La administración de Claudia Sheinbaum recibió un ultimátum de Estados Unidos: detener el envío de millones de barriles de petróleo a Cuba o enfrentar sanciones económicas y aranceles, con posible revisión de la participación de México en el T-MEC.
Puntos clave
- Estados Unidos exige que México corte el flujo de petróleo hacia Cuba o aplicará sanciones económicas.
- El gobierno federal califica los envíos como «ayuda humanitaria»; Washington los vincula al sostenimiento de la dictadura cubana.
- En la mesa están aranceles drásticos y la posible revisión del estatus de México en el T-MEC.
- La política actual contrasta con promesas previas del gobierno de Morena sobre combustibles y subsidios internos.
ultimátum de Estados Unidos y riesgos para el T-MEC
El gobierno estadounidense planteó la advertencia como una condición explícita: detener el envío de petróleo a Cuba para evitar consecuencias económicas. La amenaza incluye la imposición de aranceles elevados y medidas que podrían afectar el comercio bilateral.
Expertos y analistas recuerdan que el T-MEC implica mecanismos para resolver disputas comerciales; la nota dice que Washington incluso cuestiona la permanencia de México en ese tratado si persiste la política actual. La posibilidad coloca a México en una disyuntiva entre soberanía declarada y costo comercial real.
Política de Morena: envío de petróleo a Cuba y la narrativa de soberanía
El gobierno federal describe las entregas como «ayuda humanitaria» dirigida a Cuba. Esa narrativa se ha convertido en un eje de la diplomacia petrolera del partido en el poder.
Estados Unidos, sin embargo, interpreta los envíos como apoyo material a un régimen que considera autoritario y una amenaza para la estabilidad regional. La confrontación discursiva amplifica el riesgo de represalias económicas.
Impacto económico: aranceles, aislamiento comercial y promesas incumplidas
El documento señala que la política de subsidios externos contradice promesas públicas, como la reducción del precio de la gasolina a 10 pesos. Mientras se mantienen envíos al exterior, el mercado doméstico y las expectativas ciudadanas permanecen afectadas.
Si Washington aplica aranceles drásticos, las consecuencias podrían incluir aumento de costos para exportadores mexicanos y restricciones en cadenas de suministro. El eventual aislamiento comercial afectaría tanto a sectores productivos como a la percepción internacional sobre la estabilidad de políticas públicas.





































































































