El sector cárnico prevé una caída de 3.1% en el consumo de carne de res en México para , atribuida a costos operativos altos, la plaga del gusano barrenador y restricciones a las importaciones.
Puntos clave
- Proyección de descenso de 3.1% en consumo de carne de res para 2026.
- Factores: alza en insumos, plaga del gusano barrenador y cupos arancelarios.
- Precios altos mantienen la proteína fuera del alcance de algunos hogares.
- Consumo de pollo, cerdo y pavo muestra expectativas de crecimiento.
Proyección nacional del Consejo Mexicano de la Carne (Comecarne)
Analistas del sector y el Consejo Mexicano de la Carne (Comecarne) anticipan que el consumo de carne de res disminuirá alrededor de 3.1% en . La estimación rompe con la tendencia de años recientes, cuando el consumo creció gracias a programas de contención de precios y cambios en la demanda.
Los datos reportados señalan que, si las condiciones de oferta y costos no mejoran, el mercado podría revertir completamente las ganancias alcanzadas previamente. La proyección se basa en la combinación de factores estructurales que afectan tanto a la producción como a la importación.
Factores que presionan a ganaderos y abastecimiento
Los ganaderos enfrentan costos operativos elevados por incrementos en energía, transporte y servicios. Estas presiones aumentan el costo de producción y, en consecuencia, el precio final al consumidor.
Asimismo, la plaga del gusano barrenador ha obligado a invertir más en el cuidado de los hatos, generando gastos adicionales en sanidad y manejo. Paralelamente, las restricciones a las importaciones, como cupos arancelarios, podrían reducir la disponibilidad de carne importada y limitar opciones más económicas.
Principales tensiones enumeradas
- Altos costos operativos: energía, transporte y servicios.
- Impacto sanitario: plaga del gusano barrenador en hatos.
- Política comercial: cupos arancelarios y restricciones a importaciones.
Impacto en precios, gasto de los hogares y otras carnes
El mantenimiento de precios altos en la carne de res presiona el gasto de los hogares y reduce la demanda de esta proteína. Las familias buscan alternativas más económicas para ajustar su presupuesto alimentario.
En contraste, el consumo de pollo, cerdo y pavo registra expectativas de crecimiento, incentivado por precios relativos más accesibles. El mercado interno podría ver una mayor sustitución de res por estas carnes si las condiciones de oferta no cambian.






































































































