Washington, Estados Unidos.— El presidente Donald Trump advirtió que su gobierno podría imponer aranceles a países que no respalden su propuesta para incorporar Groenlandia, y justificó la medida por motivos de seguridad en el Ártico.
Puntos clave
- Trump condicionó apoyo diplomático a respaldo político y habló de aranceles como sanción.
- La Casa Blanca envió a Jeff Landry como enviado especial para acelerar negociaciones.
- Washington propone mejorar condiciones de vida para los cerca de 56,000 habitantes a cambio de presencia militar y acceso a recursos.
- Dinamarca declaró que la soberanía sobre Groenlandia no es negociable; legisladores advierten riesgo para alianzas.
- La OTAN evalúa el impacto geopolítico en el Ártico.
Propuesta de la Casa Blanca sobre Groenlandia y aranceles
El presidente planteó que la falta de control sobre Groenlandia podría dejar un vacío en la defensa estadounidense. Habló de la isla como un punto estratégico para la seguridad en el Ártico y vinculó la postura a intereses militares.
Durante una reunión con productores agrícolas, el mandatario advirtió que Estados Unidos podría imponer aranceles a países que se nieguen a apoyar la incorporación. Mencionó además que mantiene conversaciones con la OTAN para explorar vías de entendimiento sobre la isla.
Envío de Jeff Landry y la oferta a la población groenlandesa
La Casa Blanca designó a Jeff Landry, gobernador de Luisiana, como enviado especial. Landry viajará a Groenlandia en con el objetivo de acelerar un posible acuerdo y fortalecer vínculos con la población local.
Washington propone ofrecer mejores condiciones de vida a los cerca de 56,000 habitantes a cambio de ampliar la presencia militar y obtener acceso a yacimientos de tierras raras. La oferta combina incentivos económicos con seguridad estratégica.
“diplomacia culinaria” — Jeff Landry
Landry describió parte de la estrategia como “diplomacia culinaria” para generar cercanía cultural y social, según la Casa Blanca. La táctica busca facilitar el acercamiento directo entre representantes estadounidenses y comunidades groenlandesas.
Reacciones en Dinamarca, el Congreso y la OTAN
Una delegación bipartidista estadounidense viajó a Dinamarca para reunirse con autoridades danesas y groenlandesas tras las declaraciones. Desde Copenhague, el primer ministro y el canciller reiteraron que la soberanía del Reino sobre Groenlandia no es negociable.
Legisladores en Estados Unidos advirtieron que insistir en una anexión podría dañar alianzas históricas y la credibilidad internacional del país. La OTAN, por su parte, analiza el posible impacto geopolítico en la región ártica.



























































































