Impacto de la sequía en Mazatlán y desabasto hídrico
La sequía en Mazatlán ha generado un severo desabasto hídrico especialmente en comunidades rurales, donde la falta de lluvias ha deteriorado las fuentes locales de captación. Ante esta situación, la autoridad municipal ha recurrido a pipas de agua como medida de contingencia para contener la escasez.
El aprovechamiento de camiones cisterna responde a la incapacidad de la infraestructura existente para cubrir la demanda en zonas de difícil acceso. Este esquema temporal no aborda las fallas estructurales del sistema de redes, pero asegura el suministro mientras se busca una solución de largo plazo.
Distribución de pipas de agua en la zona rural
El plan de contingencia implementado por Jumapam contempla el envío diario de pipas de agua a diez poblados afectados por la escasez. El abastecimiento a través de estos vehículos cisterna se realiza con rutas predefinidas para garantizar la llegada puntual del líquido.
La dependencia hidráulica municipal sostiene que las unidades parten desde la planta potabilizadora con capacidad para cubrir al menos dos viajes diarios. Sin embargo, la demanda supera con frecuencia el volumen disponible, lo que obliga a priorizar sectores con poblaciones más vulnerables.
Comunidades atendidas
Entre los asentamientos rurales beneficiados se hallan Los Limones, Palma Sola, El Habal, Armadillo y Monte Sinaí. Estas localidades enfrentan dificultades en la red de agua potable debido a la insuficiencia de tanques elevados y la falta de captación pluvial.
También se incorporan Potrero de Carrasco, Camacho, Puerta de Canoa, Zapotes y El Chilillo. En cada sitio, los camiones cisterna descargan en tanques domiciliarios o cisternas comunitarias, aunque los habitantes reportan episodios de retraso en la entrega.
Garantías de abastecimiento en la zona urbana
En contraste con el ámbito rural, la zona urbana de Mazatlán mantiene un suministro cercano a la normalidad. La red de distribución principal no ha registrado cortes mayores en las últimas semanas, según los registros operativos de la paraestatal.
No obstante, la continuidad del servicio urbano podría verse comprometida si la sequía persiste. El uso de sistemas de almacenamiento domiciliario y la presión constante en tuberías favorecen el acceso, pero no eximen de posibles restricciones futuras.
