Un perfil en Tinder que admitía haber maltratado a mujeres consiguió más de 800 coincidencias en 48 horas, lo que desató un debate público sobre la cultura de las apps de citas y la atracción hacia señales de alerta en perfiles honestos sobre violencia.
Lo que sabemos
- Un hombre creó un perfil en Tinder y declaró tener antecedentes penales por maltratar a mujeres.
- El perfil obtuvo más de 800 coincidencias en apenas 48 horas.
- El caso provocó discusión sobre la cultura de las apps de citas y la psicología de la atracción.
- La viralidad fue interpretada como un reflejo de normalización del morbo y la indiferencia hacia la violencia.
Viralidad en Tinder y alcance inmediato
El perfil se volvió viral en un lapso corto; la cifra reportada supera 800 coincidencias en 48 horas, según la información disponible. Esa rapidez amplificó la atención mediática y entre usuarios de redes sociales.
La reproducción del caso mostró cómo una sola publicación en una app de citas puede generar reacciones masivas. Usuarios y comentaristas llevaron la discusión más allá del perfil original, cuestionando dinámicas y preferencias en las plataformas.
debate sobre apps de citas, señales de alerta y psicología
El episodio abrió un intenso debate sobre por qué perfiles que exhiben conductas dañinas atraen más atención que aquellos que promueven respeto y honestidad. La discusión incluyó interrogantes sobre la psicología detrás de la atracción hacia advertencias explícitas.
Parte de la conversación se centró en la cultura que rodea a las apps de citas: cómo se perciben la transgresión y el morbo dentro de espacios digitales diseñados para conectar. La viralidad puso en primer plano preocupaciones sobre qué comportamientos se toleran o se celebran en esos entornos.
normalización del morbo y preguntas sociales
La difusión del perfil fue interpretada por observadores como indicio de una normalización del morbo y de una aparente indiferencia ante la violencia contra mujeres. Ese diagnóstico proviene de la misma cobertura y del debate público generado.
El caso plantea una pregunta explícita y provocadora: ¿qué dice esto de nuestra sociedad? Más allá de la curiosidad mediática, la situación invita a revisar normas sociales, criterios de seguridad en apps de citas y la forma en que se visibiliza la violencia en plataformas públicas.




















































































