Rusia ha ampliado y modernizado su presencia militar en el Ártico durante décadas, controlando una porción significativa de territorio y zona económica exclusiva, según un informe reciente de la Simons Foundation.
[newsletter_form]Puntos clave
- Rusia controla aproximadamente la mitad de las tierras y la zona económica exclusiva norte del Círculo Polar Ártico.
- En el conjunto del Ártico hay 66 sitios militares, 30 en Rusia y 36 en países de la OTAN.
- Rusia invierte en bases, modernización naval y sistemas de vigilancia como radares, drones y capacidades misilísticas.
Datos sobre la presencia y el informe
El análisis de la Simons Foundation, publicado recientemente, identifica 66 sitios militares en el Ártico: 30 en territorio ruso y 36 en países de la OTAN. La distribución en la zona de la OTAN incluye 15 en Noruega (una de ellas con presencia británica), 8 en Estados Unidos, 9 en Canadá, 3 en Groenlandia y 1 en Islandia.
Según el informe, Rusia concentra alrededor de dos tercios del PIB regional y dos tercios de los residentes del Ártico viven en territorio ruso. se señala como fecha de referencia de la recopilación y análisis de datos.
Modernización y capacidades
Las autoridades rusas han invertido en nuevas instalaciones y en la modernización de bases existentes. Entre las mejoras reportadas figuran la renovación de infraestructura costera, avances en la flota de submarinos nucleares y la incorporación de radares, drones y sistemas de misiles.
Expertos consultados por el informe advierten que, aunque la escala y el ritmo de la expansión rusa son significativos, esas capacidades no necesariamente igualan la potencia combinada de la OTAN en la región. La presencia es relevante por su dimensión y por las capacidades desplegadas, no sólo por el número de instalaciones.
Implicaciones geopolíticas y respuesta internacional
La ampliación de la huella militar en el Ártico tiene implicaciones en seguridad, búsqueda y rescate, y en el acceso a recursos naturales ante el retroceso del hielo. Países con intereses en la región han incrementado coordinación y ejercicios para monitorear movimientos y mejorar su posicionamiento estratégico.
Organismos multilaterales y gobiernos han planteado medidas de diplomacia, cooperación en vigilancia y respuestas colectivas mediante foros como el Consejo Ártico y canales bilaterales. Estas acciones buscan equilibrar la presencia militar con mecanismos de diálogo y normas operativas en la zona.
«La expansión muestra intención y recursos, pero la respuesta efectiva requiere transparencia, cooperación regional y medidas técnicas de monitoreo», señaló un analista del estudio.
Investigación y próximos pasos
El informe recomienda mantener supervisión constante, intercambio de información entre estados árticos y fortalecer capacidades civiles y militares orientadas a la seguridad y protección de actividades económicas y ambientales.
Las autoridades y organismos internacionales continuarán evaluando el balance entre presencia militar y mecanismos de gobernanza en el Ártico para evitar escaladas y proteger intereses regionales y globales.





































































































