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Mazatlán

El amor triunfó en febrero uniendo en matrimonio a Cinthia & Samuel.

El amor en estos jóvenes los llevó al altar.

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Mazatlán.-Sabado 27 de febrero 2021, sí, ese fue el día en el que Cinthia J. Hernández García y Samuel Humberto Padilla Maldonado unieron sus vidas con todas las de la ley.

La “Cabaña” era el lugar perfecto para ser testigo de esa bella unión en esa hermosa tarde de sábado.

Eran ya casi las 4:00 de la tarde y los invitados comenzaban a llegar, todos vestidos espectaculares y alégres por el festejo de los novios, contentos y ansiosos de presenciar el momento en el que Cinthia y Samuel pasarían a ser uno mismo.

Los padres del novio; Nidia Paola Maldonado Lozano y Samuel Humberto Padilla Velázquez se encontraban jubilosos de saber que Samuel encontró a la mujer que desea en su vida con un amor correspondido.

Silvia García Torres y Joel S. Hernández Pérez, estaban orgullosos de que la pequeña de la casa ahora formaría su nuevo hogar acompañada de un gran amor.

Samuel, vestido de traje y moño, esperaba a su amada listo para el gran paso, mientras que el lago y el sol eran testigos de que el momento se acercaba.

El cortejo comenzó hacer presencia en la ceremonia, pasaron las bellas damas acompañadas de los guapos caballeros, los padres de los enamorados también.

Todos un poco nerviosos, pero contentos, ¡era la boda de Samuel y Cinthia!

Pero justo antes de que la bella novia llegara, alguien anunciaba que ella se acercaba, era un pequeño, elegante y vestido de traje que traía un letrero de; “Ahí viene la novia”.

Y sí, momentos después Joel Hernández Pérez, con lentes obscuros que tapaban un poco sus ojos, llevaba tomada del brazo a la mujer más hermosa de ese día, su hija, ¡la novia!

Vestida con un hermoso vestido blanco y con un atuendo que resaltaba aún más su belleza, fue como Cinthia llegó tomada del brazo del primer hombre en su vida, ¡su padre!

Aquellos pasos fueron tan importantes para ambos, pero después de esto, Joel Hernández entregó a Cinthia con quién sería su esposo y Samuel la recibió con un lindo brillo en sus ojos y a sabiendas de la gran responsabilidad que esto llevaba, lo hermosa que se veía la novia lo dijeron los ojos del joven.

Lo guapo que se miraba el novio lo dijo la sonrisa de la novia, quién al tomar su mano ante aquel altar sabía que a partir de ahora juntos formarían un nuevo hogar.

Una vez pasado el acto, fue el Juez del Registro Civil quién ofició el momento, la unión de Cinthia y Samuel estaba por realizarse.

Ese documento que los ampara dentro de un matrimonio legal, fue firmado por los novios, después los papás de ambos, los testigos también firmaron y se entregaron los anillos a los enamorados.

Samuel y Cinthia dijeron amarse el uno al otro y un lindo y romántico beso de esposos, selló la unión de quiénes a partir de ese momento pasaron a ser ¡marido y mujer!

Aplausos, miradas y sonrisas de felicidad se dirigían a los novios mientras esos se abrazaban y demostraban su amor al sonar del mariachi.

“Si nos dejan” era la canción que tocaba el mariachi, amenizando el momento, describiendo totalmente el amor que ambos jóvenes soñaban, un matrimonio que formará a partir de ahora la familia Padilla García.

Los abrazos y felicitaciones de los presentes no se hicieron pasar, las fotos para el recuerdo fueron épicas, los amigos del novio no perdían a su amigo, ganaban una amiga y las amigas de Cinthia se sentían contentas con la felicidad de la novia.

La noche llegaba y las fotos no paraban, todos querían recordar ese día, el día especial en el que Cinthia y Samuel unían sus vidas para siempre.

El lugar lucía hermoso, carpas de blanco, flores y candelabros adornaban el lugar, pero ni el adorno más bonito podía deslumbrar la felicidad que derrochaban los recién casados.

Los presentes comenzaron a acomodarse, las mesas de los invitados estaban llenas, todos platicaban y celebraban el amor de los jóvenes, la cerveza y el vino los ayudó a fluir mejor la plática y así hasta dejar pasar unos minutos.

Cuando llegó el momento los esposos hicieron acto de presencia en la pista, quiénes fueron recibidos entre los aplausos de los presentes.

Los recién casados; Cinthia y Samuel Padilla García llegaron a disfrutar de su fiesta y el lugar especial para ellos ya estaba listo.

El mariachi tocó hasta que se cansó, la noche llegó y lucía agradable, pero lo que pasó después fue aún mejor.

Joel Hernández, papá de la novia, dedicó unas bellas palabras bíblicas a los recién casados y deseó una larga vida matrimonial a los esposos.

Cuando llegó el turno al grupo presente, realizaron el show, las cantantes se acercaron al matrimonio, cantaron sus mejores melodías y amenizaron el momento.

Momentos después, un video se proyectó en pantalla, era la cinta de cuando Samuel le pidió a Cinthia casarse con él, todos fijaban la mirada a la pantalla, disfrutaban del bello momento pues era increíble todo lo que estaba pasando.

Después, el momento del brindis llegó, todos alzaron sus copas y con la palabra “salud” al unísono, brindaron por la felicidad de los novios.

Así pues, el matrimonio pasó al frente, el brillo de los ojos de ambos se notaba a lo lejos, estaban disfrutando de su noche, un abrazo y un beso romántico confirmaba la felicidad que ambos derrochaban.

Abrazados y mirándose fijamente a los ojos, es como bailaban un vals especial, y como la letra de la melodía que bailaban dice, fue justo así, no supieron como ni cuando, pero ambos entraron en la vida del otro fuertemente, comenzándose por extrañar y después a necesitarse luego.

¡Bravo!, gritaban los invitados mientras los enamorados se daban un beso al terminar el vals.

¡El amor estaba en el aire!

Los padres de los festejados también compartieron un vals con ellos, primero, pasaron los papás de Cinthia, felices y contentos por la felicidad de su hija, abrazaron a su pequeña y desearon lo mejor del mundo mientras bailaban con ella.

A Samuel también lo felicitaron por amar con tanta pasión a quién pasó de ser su novia a su ahora esposa, Joel y Silvia ahora tiene un nuevo hijo y se llama Samuel.

Así pues, tocó el turno de pasar a los padres del apuesto galán, quiénes abrazaron con fuerza al consentido para desearle lo mejor en su vida matrimonial a él y a su esposa, los sentimientos estaban a flote, se trataban de sentimientos encontrados.

¡Todo esto lo experimentaban por primera vez!

La noche lucía agradable y lo que pasó después cada vez se ponía mejor, decenas de cuetes alumbraron el cielo, festejando la noche perfecta.

Un cielo colorido y lleno de luz se observaba mientras los enamorados se besaban.

La felicidad se notaba, la noche, el lugar, los presentes, los detalles, todo era perfecto.

La noche parecía eterna, el momento se estaba disfrutando y mientras más cuetes tronaban en el cielo, los recién casados más fuertes se abrazaban.

¡Era signo del amor puro y sincero que se mostraban!

Después llegó el tiempo de bailar, la música y buen ambiente prendió aún más de alegría el lugar y así fue como con tantos detalles y tantos momentos triunfó el amor en Cinthia y Samuel.

¡Marido y Mujer!

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