Apatzingán, Michoacán, México.— Productores de limón calificaron como «una noticia muy importante» la detención de «El Botox», señalado como principal extorsionador del sector, después de meses en los que muchos dejaron de cortar y vender por amenazas y cobros forzados.
Lo que sabemos
- La detención de «El Botox» fue anunciada y celebrada por productores consultados en entrevista con Azucena Uresti.
- Productores declararon que dejaron de cosechar y comercializar limón por la presión de cobros ilegales.
- Denunciaron la presencia de personas armadas en los empaques para cobrar cuotas.
- Relataron citatorios nocturnos en el parque de Cenobio Moreno, que generaron temor y evitaron denuncias.
Detención de «El Botox» y reacción de los productores
En la entrevista, los productores atribuyeron a la detención el posible alivio a una cadena de extorsión que afectó la actividad agrícola local. Señalaron que la figura de «El Botox» era percibida como el núcleo de los cobros que impedían la comercialización.
Según los testimonios, la medida ocurre tras un periodo en el que muchos pequeños productores optaron por no cortar fruta para evitar exponerse a las cuotas. La declaración pública del sector buscó poner sobre la mesa el impacto económico y de seguridad que dejaron las exigencias ilegales.
“Nos mandaba gente armada a los empaques a cobrar su cuota”.
— productor de limón en Apatzingán, citado en la entrevista con Azucena Uresti.
Relatos desde Cenobio Moreno y los empaques
Los testimonios describen convocatorias en la vía pública para intimidar a los productores; los citaban en el parque del poblado de Cenobio Moreno a . Relatan que al llegar había «gente mala» y que la presencia armada obligaba a aceptar los pagos.
También mencionaron que el propio señalado se presentaba directamente en ocasiones, lo que amplificó el miedo entre los agricultores. Ese temor, dijeron, fue la principal razón por la que no recurrieron a denunciar ante autoridades.
Efectos en la producción y en la comercialización del limón
Productores reconocieron una reducción en la oferta de fruta debido a la decisión de no cortar por seguridad. Explicaron que dejar de vender fue una estrategia para evitar confrontaciones y cobros que comprometían tanto la rentabilidad como la integridad física.
La suspensión de ventas afectó las cadenas de empaque y distribuidores locales, según las voces recogidas. Los entrevistados pidieron garantías para retomar la actividad con normalidad, sin detallar medidas específicas más allá de la detención anunciada.
































































































