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Columnas

Democratizar la UAN
¡Por el camino de la civilidad!

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Por: José Salvador Zepeda López.

Después de toda una vida en la UAN, como crítico declarado de la FEUAN en toda la extensión de la palabra, desde sus orígenes a principios de los años ochenta, de los escombros del porrismo que azoló a la universidad de manera temprana y hasta finales de los años setenta.

Soy parte de una generación que “convivió” con el porrismo, un poco de lejos durante el bachillerato, entre 1975 y 1978, que en mi tierra no tuvo grandes repercusiones y en la licenciatura, siendo estudiante de la Escuela de Economía, de 1978 hacia delante; me tocó la fase de decadencia que inicia justamente a la par del conflicto laboral de finales de 1976 a principios de 1979, cuando la mañana del 20 de febrero se rompió a sangre y fuego la huelga que sostenía el STESUAN desde el mes de diciembre anterior.

Por lo que diré en estas líneas, pareciera que estoy asumiendo la defensa de esta organización que para mí es uno de los mayores lastres que viene cargando la universidad hasta la actualidad.

Me referiré a los hechos ocurridos el 8 de marzo, en el marco del Día Internacional de la Mujer y el día de ayer, viernes 19 por la tarde, cuando las instalaciones de la organización, ubicadas en las inmediaciones del campus universitario, fueron “vandalizadas”, en el primer evento por parte de una agrupación feminista autonombrada “Morras en defensa de la educación pública” y en el segundo por parte de un grupo más amplio, como colofón de la marcha de protesta organizada por parte de colectivos estudiantiles a la que se sumaron otras tantas de profesores.

La cobertura ha sido más o menos amplia, a lo largo del periodo en que transcurrió la huelga, alrededor de lo cual se han desarrollado distintas acciones de formas y contenidos diversos.

Sobre este punto recupero información de dos notas cuyos encabezados rezan así:

“Continúan presionando para que desaparezca la FEUAN” y “De nueva cuenta manifestantes vandalizan la FEUAN” (Miguel Ángel Luna Noticias, 12 y 19 de marzo de 2021, respectivamente).

En la primera nota en que se recuperan comentarios de dos profesores que desde sus redes sociales se expresan respecto a la situación y se destaca el hecho de que “un grupo de feministas acudieron a las instalaciones de la UAN para exigir que desaparezca la FEUAN al considerar que no contribuye a la defensa de los derechos de las mujeres”, en su visita, según se observa, además, en algunos videos que circulan por distintas plataformas de redes sociales, un contingente compuesto básicamente de mujeres gritaban consignas a la vez que hacían pintas en la fachada del edificio, percutiendo con palos y piedras las puertas y ventanas para romper sus cristales.

En la segunda sucedió básicamente lo mismo, el medio citado enumera tres acciones como parte de “los daños ocasiones en la manifestación”.

Aparte, de lo que se muestra en un video a las afueras del edificio de la organización estudiantil en algunos partes del campus universitario: las pintas en las escalinatas al exterior del edificio, las pintas en la banqueta al exterior de la UAN frente a la rectoría con la consiga de “fuera FEUAN”, además de pintar las paredes de la barda perimetral de la UAN con una variedad diversidad de mensajes.

Como ha venido sucediendo a lo largo de varios años, de 2014 hacia acá, de manera recurrente entre diciembre y enero, aunque en esta ocasión de manera excepcional se ha prolongado hasta el mes de marzo y sin llegar a una solución plena, la crisis ha provocado distintas reacciones, movilizando a una gama de colectivos de universitarios para expresar su descontento también de diversas maneras, al margen de las organizaciones sindicales o estudiantil que ostentan la representación.

Caos informativo, confusión, indignación y cierta anarquía, privan en el ambiente de la UAN en la actualidad, agravados por la situación por la que ahora pasamos como sociedad mundial, desde hace un año, como parte de la contingencia sanitaria provocada por el COVID-19.

La protesta se ha hecho presente de distintas maneras y se ha llevado al espacio público por distintos medios.

En medio de todo han aparecido en escena agrupaciones que al calor de las movilizaciones nacionales en internacionales, con tono parecido a nivel de discurso y actitud beligerante, descargando su energía sobre bienes públicos, entre vialidades, edificios y plazas, principalmente, con un discurso poco claro en medio de acciones puntuales y reactivas en todo caso.

Veo, de cualquier manera, con gusto la irrupción de distintas expresiones en el medio estudiantil en los últimos dos años, en que, de la misma manera, han persistido en casos como el Movimiento Asambleísta Universitario (MAU), creado en noviembre de 2014; reconozco un importante avance en la lucha por romper con el predominio de la FEUAN en la representación de los estudiantes pero veo con preocupación el riesgo en que se incurre en la desorganización y dispersión de fuerzas con lo que no se logra tener la efectividad deseada.

Incurrir en ese tipo de prácticas conlleva un riesgo muy grande, las acciones de beligerancia que se han dado en los eventos señalados generan desgaste y desvirtúan la lucha, restándole legitimidad, además de estar forzando la entrada al ámbito legal, puesto que se está incurriendo en un daño severo a los bienes públicos, daño al patrimonio que en este caso es daño al patrimonio no precisamente de la FEUAN sino de la UAN, nuestra Alma Mater.

Dado que es un tema complejo y delicado, por cuestiones de espacio quiero apuntar tres cosas:

• La primera es que la lucha apenas comienza. Entre los estudiantes parece haber un objetivo claro, la representación, que hoy en día está en manos de la FEUAN de modo nominal.

Una demanda que tiene sentido y seguramente justificación desde distintos puntos de vista; es decir, agravios seguramente hay un cúmulo muy grande, por ello un gran descontento e indignación que alimentan y dan sentido a la lucha.

Sin embargo, para que ello se cumpla debe quedar claro el compromiso de los propios estudiantes de dar la batalla política y legal, entrar en la disputa por los Comités y el acceso a los órganos de representación al margen de la organización, apelando a la igualdad de derechos que se tienen como universitarios, la confrontación de posiciones tendrá que darse en todos los terrenos.

La democratización de la UAN no pasa necesariamente por la desaparición de la FEUAN, sino por la apertura de espacios de participación y su reconocimiento, conforme a derecho, a la posibilidad de que los estudiantes se organicen y se desenvuelvan en entera libertad también al margen de ésta.

Ello implica en primer lugar, como alguna vez mencionaba un político local “piso parejo para todos”, sin privilegios, desmantelando el entramado político y el esquema de privilegio con que ha contado desde siempre.

• Segunda, que en un sentido más amplio las cosas se lleven al ámbito de la conformación y ejercicio del poder en los distintos niveles, teniendo como objetivo central la democratización de la toma de decisiones en los respectivos órganos colegiados, de modo primordial el Consejo General Universitario (CGU), a través de un contundente “Fuera sectores”.

Este por sí solo amerita un análisis a fondo, sobre todo porque en la integración de los órganos colegiados, en todos los niveles, implica la concurrencia y la apertura de espacios de disputa entre distintos intereses (sindicales, estudiantiles, de grupos de poder internos y externos a la UAN y la propia administración).

• Tercera, quizá la más importante, la solución de fondo a la crisis financiera de la UAN, que con los años y en el transcurso de al menos cuatro administraciones, incluida la actual se ha agudizado, provocando serias repercusiones de 2014 hacia acá.

En ésta por igual, después de muchos intentos la oportunidad se abre nuevamente en condiciones distintas y, hasta cierto punto favorables, se abre la posibilidad de ampliar hacia todos los ámbitos de la institución y bajar el debate a nivel de bases, en un ejercicio en el que debe prevalecer el interés supremo de la institución por encima de los particulares.

Hoy más que nunca, entre los grupos que se han manifestado a lo largo de este tiempo, debe prevalecer la calma, en la conciencia de que la lucha apenas comienza; que el análisis y discusión en torno a los grandes problemas de la institución se deberá multiplicar en todos los ámbitos y niveles, como parte de un plan de acción serio, sistemático, de concurrencia amplia y plural, más allá de protagonismos y acciones de gran beligerancia, con el mayor respeto sobre el patrimonio de la institución y de la sociedad de Nayarit, un ejercicio constante de universitarios, y eso se logra en la cotidianidad, sin temor a equivocarme, sostengo que POR EL CAMINO DE LA CIVILIDAD.

Sobre el autor:

•Doctor en Ciencias Sociales. •Miembro del Sistema Nacional de Investigadores (SNI) Nivel I. •Profesor del Doctorado en Ciencias Sociales y del programa Académico de Ciencia Política de la Universidad Autónoma de Nayarit.

Cuenta con una amplia trayectoria en el estudio de temas relacionados temas sobre problemas sociales y políticos en el contexto local-regional del estado de Nayarit.

El texto publicado en esta columna corresponde única y exclusivamente al punto de vista de su autor, sinaloahoy.com.mx NO es responsable del mismo.

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